
Javier Revuelta, presidente de la Federación Española de Hípica, afronta su sexto mandato tras unas agitadas elecciones y con el ánimo de enterrar la polémica con los jinetes de salto de obstáculos suscitada por la selección para los Juegos Olímpicos
Pregunta. ¿Qué ha supuesto para usted la batalla electoral?
Respuesta. Un desgaste muy grande, porque realmente son unas elecciones que han durado casi siete meses y en las que se ha producido por parte de algunas personas ataques personales, no solamente a mí, sino también a gente que forma parte de mi equipo, que eran infundados. Soy el primero que ya desde antes de iniciarse las elecciones dije que la existencia de candidaturas alternativas es sanísimo. Es muy bueno en cualquier actividad de la vida, no solamente en el deporte. Soy una persona que estoy acostumbrado a competir, que he competido toda mi vida, no solamente en el deporte, sino también en mi vida profesional. Esto te hace mejor. Lo que no es razonable es traspasar determinados límites.
P. ¿A qué se refiere?
R. Pues se anunció que se presentaba una querella criminal contra mí. O las denuncias infundadas ante el CSD. Eso, más ciertos ataques personales, que creo que tampoco deben existir en una contienda por unas elecciones a una federación deportiva en ningún caso.
P. Pero luego ha recibido el 80 por ciento del respaldo de la Asamblea.
R. La victoria electoral fue muy contundente y después, la semana pasada, la Asamblea General ha apoyado masivamente la aprobación de los presupuestos. Eso es muy reconfortante.
Javier Revuelta, curante la entrevista
P. Económicamente ha dado la vuelta al calcetín en la Federación que cogió endeudada, ¿por qué deportivamente no ha terminado de despuntar?
R. Esa afirmación hay que matizarla, porque la Federación Española no solamente es el salto, que es lo que quizás sea más representativo y desde el punto de vista popular, lo más conocido. La Federación Española tiene 13 disciplinas, de las cuales tres son olímpicas y además otras dos son mundialistas. Si repasamos cuáles han sido los resultados en las distintas disciplinas, yo creo que es una historia de éxito. Para empezar en el raid, que sí es mundialista, aunque no olímpico, somos la primera potencia del mundo. Ganamos sucesivamente todos los campeonatos del mundo, tanto de adultos como de menores, de jóvenes. Somos medallas de oro por equipos, somos medallas de oro, de plata y de bronce, en algunos casos también individuales y de una forma consistente, muy sostenida a lo largo de los años.
O por ejemplo el horseball, que recientemente ha celebrado su Mundial en Argentina, en el que hemos sido campeones en hombre y mujeres. Lo que no había ocurrido nunca. En otras disciplinas también tenemos unos éxitos muy importantes. En doma, salvo la desgracia que tuvimos en los Juegos Olímpicos de París, que nuestro mejor caballo llegó con una infección en el cuello y no pudo participar y otro de los caballos se atascó en el reprise, se ha brillado de forma consistente. Lo de los Juegos pues fue una desgracia que a veces ocurre en el deporte. No somos una de las primeras potencias del mundo, pero sí estamos siempre entre los seis o siete mejores equipos del mundo, lo cual para el número de practicantes de una disciplina como la doma que tiene España en comparación con otros países de nuestro entorno, creo que es un resultado magnífico.
P. Ya, pero la gente se fija en los saltos.
R. Pues ahí también hay que matizar que el gran éxito de España fue conseguir la clasificación para los Juegos en el Europeo de Milán de 2023. Fuimos cuartos, la mejor clasificación de la historia en esta competición. Y eso teniendo en cuenta que en Europa se concentra la parte más importante de los saltos pues ya fue un éxito. En París fuimos undécimos, los primeros reservas para poder participar en la final, y nos faltó poquísimo. El resultado es digno. Efectivamente, no somos una primera potencia mundial. Es muy difícil en las circunstancias actuales. Primero por el número de practicantes, en segundo lugar, por el número de propietarios que existen y que compran caballos de saltos, que tienen un coste muy elevado a diferencia de lo que hace en otros países donde existen unas inversiones en caballos por parte o bien de empresarios o de empresas.
Soy muy positivo respecto al futuro de la hípica española, siempre lo he sido, especialmente en los últimos años, porque las transformaciones han sido muy grandes. Sigo totalmente convencido de que en estos cuatro años hasta los Juegos de Los Ángeles podemos dar un salto adelante muy importante.
P: Pues usted, empresario, podría animar a los fondos de inversión.
R. Eso ya existe, aunque no en España. Compran caballos muy jóvenes y luego los venden a un gran precio. O los que ven que no van a llegar, los venden antes e invierten en nuevos ejemplares. Por tanto, es muy difícil dar batalla por los primeros puestos. Es en estos momentos sería absolutamente ilusorio pensar que España puede estar entre los tres, cuatro o cinco primeros países del mundo.
Javier Revuelta
P. En España existen las ayudas del Team España para otras federaciones en busca de la excelencia, pero la de la hípica resulta muy costosa. No van a comprar dos patas de un caballo.
R. A parte de esto que comenta, que es así, existe también otra circunstancia en el salto de obstáculos. Es un deporte, pero fundamentalmente es una industria y yo diría que es un 70% industria y un 30% deporte y los caballos se compran y se venden. Los caballos de altísima competición tienen un valor extraordinario y, por tanto, son objetos de compras y ventas permanentes. Cuando conseguimos la clasificación olímpica, tres de nuestros caballos se vendieron al instante, diez meses antes de París. Eso es una pérdida que es muy difícil de reparar. Después de los Juegos Olímpicos, otro de los caballos que participó se vendió también. Esto es legítimo. Los jinetes o los propietarios de los caballos de los jinetes compran y venden los caballos. Y entonces esa es una circunstancia que la Federación Española no puede ni predecir ni tampoco puede intervenir sobre ella y condiciona absolutamente la formación de los equipos y los resultados esperados de los mismos en un momento determinado.
P. ¿Hay cantera?
R. Hacemos una labor muy importante con los menores, es decir, la formación de los de los infantiles, de los juveniles y de los jóvenes jinetes. Y ahí los resultados son extraordinarios. El año pasado en los Campeonatos de Europa tuvimos cuatro medallas, dos de oro, una de plata y una de bronce o sea, por delante de todos los países europeos, de los primeros clasificados en los rankings internacionales. El coste de los caballos evidentemente es distinto al de los caballos de élite para competir en las grandes pruebas y tenemos unos resultados extraordinarios.
Somos el quinto país contribuidor de la Federación Ecuestre Internacional, como consecuencia de los fee que cobra por las competiciones en España
P. ¿Qué se puede hacer para que lleguen?
R. Esa es probablemente la pregunta del millón, porque nosotros tenemos magníficos jinetes infantiles, magníficos jinetes juveniles cuando pasan a la edad de jóvenes jinetes, que es entre 18 y 21, ya empiezan los problemas. Porque ya las alturas de las competiciones para los jinetes de 18 a 21 son importantes, 1,50 ó 1,55 metros, y ya el nivel de los caballos es extraordinario y por eso ya es difícil de manejar por parte de la Federación, que no compra caballos.
Pero luego también hay otra circunstancia en comparación con los jinetes de otros países. Los jóvenes jinetes normalmente son ya profesionales. A los 18 años se hacen profesionales en otros países y viven de los caballos, Los nuestros normalmente son estudiantes, siguen con sus carreras universitarias y siguen combinando estudios y deporte de una forma no amateur, pero sí próxima al amateurismo. Por tanto, también existe ahí una dificultad añadida para que los jóvenes jinetes nuestros consigan los resultados que han conseguido como infantiles y como juveniles. ¿Qué se podría hacer? Bueno, la profesionalización del deporte, que cada vez en España es mayor y eso se está consiguiendo. Y tenemos ya un joven jinete gallego que optó por hacerse profesional, Diego Maneiro (ahora 23), que ya va acudiendo con los equipos de mayores a las Copas de las Naciones que organiza la Federación Europea.
P. Lo cierto es que hay muchas pruebas internacionales en España. ¿Qué es lo más inmediato que pretende hacer?
R. Dar condiciones regulatorias y seguridad desde la Federación para que se sigan desarrollando las competiciones. España es uno de los países europeos con más competiciones, no solamente nacionales, sino también a nivel internacional. Somos el quinto país contribuidor de la Federación Ecuestre Internacional, como consecuencia de los fee que cobra por las competiciones en España. Y eso ya lo hemos conseguido. Y, en segundo lugar, también crear un ambiente en el que cualquier jinete que tenga condiciones y que tenga un caballo razonable puede aspirar a estar en el equipo español. Eso anima a la gente a invertir en caballos. Probablemente no en caballos del máximo nivel, pero sí en caballos jóvenes con un gran potencial que les permite en dos o tres años alcanzar ese nivel.
P. (….)
R. Y, además, crear la ilusión en los jinetes nuevos que llegan y en los propietarios nuevos que están o que pueden estar en los próximos meses o años para decir oye, yo si compro un caballo tengo posibilidades de que con el jinete que haya elegido puede estar formando parte de los equipos españoles y también puedo obtener un rendimiento económico como consecuencia del incremento del valor que ese caballo se produce por participar con los equipos españoles en las pruebas de Copas de Naciones.
P. Me sorprende que vea las soluciones desde la Federación y aún no haya aludido a papá CSD y una posible Ley de Mecenazgo que ayudaría mucho.
R. No sé, igual sería bueno. Las soluciones que puede ofrecer el Consejo Superior de Deportes para un deporte como el nuestro, son también limitadas. Evidentemente que una ley de mecenazgo sí que ayudaría porque ayudaría, por un lado, a aumentar el nivel de nuestras competiciones, que ya es altísimo, y con ventajas fiscales para la compra de caballos de máximo nivel, que además se garantizase que formarían parte de los equipos españoles durante X años, Creo que ayudaría muchísimo, pero bueno, yo creo que todavía estamos desafortunadamente lejos de eso.
Revuelta, en el despacho de la sala de juntas de la Federación
P. Se jacta de ser un presidente que no cobra. Eso evita algunas cosas, pero también se puede pensar que no puede estar al 100 por 100 encima y que se le puede exigir más.
R. Estoy acostumbrado en mi vida en exigirme al máximo en todo el ejercicio que hago. Y cuando llegué a la presidencia de la Federación Española, decidí que no iba a tener retribución, porque mi vida profesional va por otro lado y además creo que el deporte que tanto a mí me dio, yo también debía devolverle por lo menos tanto como lo que había recibido. Yo le he dedicado full time, estoy siete días disponibles 24 horas al día y todos mis colaboradores te lo pueden decir. Estoy pendiente y permanentemente al tanto de lo que ocurre en no solamente en la Federación, sino en todas las actividades que se desarrollan como consecuencia en las que participa la Federación, o bien como órgano regulatorio o bien los equipos españoles. Mi dedicación es plena.
P. . ¿Los criterios de selección van a ser los mismos o van a cambiar para evitar la rebelión que hubo en los saltos?
R. Bueno, los criterios de selección yo siempre he dicho que tienen que ser lo más objetivos posibles y ese es el encargo general que doy. Lo que pasa es que la objetividad absoluta es prácticamente imposible en el deporte y más en el nuestro, en el que no solamente tienes que tener en cuenta las condiciones en que se encuentra el deportista del jinete en este caso, sino también el caballo. Dicho esto, el mensaje que mando es que todo aquel jinete que se declare elegible para los equipos nacionales, y tenga los méritos suficientes, tendrá las mismas oportunidades que el resto.
P. ¿Puede llegar a la elite de la hípica alguien sin dinero?
R. Hay que matizar. Son diferentes los saltos de obstáculos que, por ejemplo, el Raid, en el que es un deporte mucho más rural en el que lo practica gente con muchos menos recursos económicos. Los recursos económicos son muy importantes para si tienes talento, eres un profesional que estás dedicado absolutamente al mundo de los caballos, vivas para ello. Si estás 24 horas dispuesto a estar sacrificado y luego, también, evidentemente hay que tener un poquito de suerte, puedes llegar. De hecho, los mejores jinetes del mundo no son especialmente personas con muchos recursos económicos, pero tienen un talento extraordinario. Es cierto que la existencia de un elemento como el caballo, que tiene un coste muy elevado, en una gran competición, lo que te hace es igualar. Hay personas que no tienen ese talento, sí condiciones y habilidades para montar muy bien a caballo, que con un ejemplar muy bueno y con recursos económicos, sin ser tan talentosos pueden competir con los que están en la élite. También pasa en la F1.
Los comienzos son difíciles. Al final tienes que dedicarte, no solamente montar a caballo, tienes que cuidarlos, tienes que conducir el camión para transportarlos…
P. ¿Se va a seguir peleando por grandes eventos internacionales?
R. En los últimos años se han celebrado en España campeonatos de Europa y también campeonatos del mundo de muchas disciplinas. En julio vamos a tener el Campeonato de Europa de saltos en A Coruña, que va a ser el evento más importante del año porque no hay Mundial. También en categorías de jóvenes pujamos por lo mejor. Desde el punto de vista organizativo, la hípica española va por delante de los resultados porque estamos entre los cinco países más importantes del mundo por organizar. Tenemos en este momento en España más de 750 competiciones, que es una barbaridad.
P. ¿Es díficil llegar a ser un gran jinete muy joven? El equipo nacional de París eran jinetes de más de 40 años.
R. La experiencia pesa, desde luego, pero hay muchos jóvenes por Europa que tienen 23,24,25 años y ya están al máximo nivel. Los comienzos son difíciles. Al final tienes que dedicarte, no solamente montar a caballo, tienes que cuidarlos, tienes que conducir el camión para transportarlos, Es decir, la dedicación son 24 horas, yo creo que también, y aquí se está produciendo una gran transformación en nuestro país, porque el problema que teníamos es que en España el deporte ecuestre, especialmente el salto de obstáculos, tradicionalmente un deporte urbano que se practicaba en las grandes ciudades y en clubes privados en los que tenían instalaciones hípicas y podías tener tus caballos.
Eso en otros países no es así, porque el deporte ecuestre y el salto de obstáculos en concreto, es un deporte preferentemente rural. Es decir, pequeños agricultores o ganaderos tienen dos yeguas que tienen dos potros cada año y entonces el niño o el hijo está acostumbrado a convivir con los caballos de pequeño, a cuidarlos, a mantenerlos, a montarlos y de ahí surgen las grandes figuras. Pero es un deporte rural, no es un deporte que se practica en las grandes ciudades. En Inglaterra no se practica en Londres, aunque hay algún club, se practica en el campo. En Alemania exactamente igual, En Francia, lo mismo. En España se está produciendo esa transformación. Cada vez hay más instalaciones ecuestres muy particulares fuera de las grandes ciudades y empieza ahí a fraguarse las condiciones necesarias para que desde el punto de vista deportivo podamos en un futuro, y espero que sea próximo, igualar lo que ocurre en otros países y tener las mismas condiciones tanto para los jinetes como también para los caballos.
También hay que tener en cuenta que España no ha sido tradicionalmente nunca un gran criador de caballos deportivos, un criador magnífico de caballos de pura raza española que sí que son utilizados para uno de esos deportes como es la doma clásica, pero no para el salto y la cría de caballos en España.
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